Hasta la vista, 2015

31 dic. 2015

Otro año que termina, otro año haciendo repaso de lo que han sido estos 12 meses.

Si bien 2013 fue uno de los peores años y 2014 estuvo lleno de positivismo, de fuerza, de aprendizaje, de valor y de querer(me), este 2015 ha sido tan especial en tantos aspectos que no puedo más que mirar atrás... y sonreír.

Empecé el año llena de proyectos nuevos, con una sonrisa en la cara, dándome fuerza a mí misma para todo lo que venía. Un corte de pelo radical y la alegría tonta de probar algo nuevo, la alegría de seguir mirándome al espejo y seguir queriendo lo que veía. Esbozar una sonrisa y decir: "ahora esta eres tú, y te gusta" sabiendo que nunca me había pasado aquello. Y siguieron las ganas de cosas nuevas, de probar y así me inicié en el dibujo manga. Algo tan simple como eso había hecho bien en mí, como en su día lo hizo el solo aprender a dibujar. El efecto sedante, las ganas de aprender, el rasgar de mi lápiz sobre el papel y un sueño de la infancia cumplido.

Era una etapa feliz, de paz, de sentir que todo estaba bien y que había conseguido un equilibrio casi perfecto. Pero llegó una época que arrojó un poco de sombra a toda esa luz, y alguien que yo consideraba un miembro más de mi familia, nos dejó. Mi corazón se contrajo y las lágrimas creyeron conquistar mis mejillas. Tras eso vino una mala racha y algo se resintió en mí. Algo volvía a querer hacerme ver que no puedo y que soy débil...

... y entonces llegó ella. Entonces... volvió ella. Aquel día de finales de abril siempre quedará en mi memoria como el día en que algo comenzó a girar de nuevo. Un mensaje, una sonrisa y el recuerdo de un recuerdo. Fue cuando mirar atrás había dejado de doler, fue descubrir el tacto de algo dulce, fue el ver el cambio y querer quedarte dormida en unos brazos para siempre. Fue comprobar ser lo mismo y algo distinto a la vez. Y mi mundo lleno de color ahora tenía otros matices, nuevos y excitantes, conocidos y desconocidos al mismo tiempo. Ver cosas desde otra perspectiva, ver ángulos y aristas, ver nuevo y ver viejo. O simplemente... ver.
Y un suspiro tras un abrazo, verde sobre azul, noches que no acaban, proyectos que empiezan y ganas. Muchas. Palabras que quedan y no desaparecen. Una canción de Navidad. Calor. Y querer, amar... como antes, pero como nunca.
A partir de entonces todo dejó de ser una sucesión de imágenes de las que me daba cuenta y sentía, para ser lo mismo pero mucho mejor.

2015 ha sido un año de muchas despedidas y muchos reencuentros. De echar lo malo fuera y acercar a ti lo que te hace bien. Y que mis risas se multiplican gracias a tenerlas a ellas, que las Comichellas se hacen una tradición de verano y que pasar por tantas cosas, te hacen definir el valor de la amistad. Tardes, confidencias y sonrisas que no acaban cuando este año se formó aquello que siempre quiero tener cerca.
Que volver a tenerlos a ellos me hace sentir que por más años que pasen una sola conversación es como si nos hubiéramos visto ayer. Que no tiene sentido recordar lo malo si delante tienes algo mucho mejor, que si la vida son dos días... ¡aprovéchalos! Y que no tengo que dejarme vencer, nunca.
Que aquellos que siempre están conmigo no se van, sino se quedan. Que juntos somos fuertes y no hay criaturas de mar que nos paren si todos llevamos con nosotros ese arpón para sobrellevar cualquier mal que se venga encima. Que aunque somos pocos hacemos ruido, y me encanta el sonido de esas tres risas.

Y casi al final del año, aún termina mejor. Me quedé plantada en un sitio en el que sonrío al entrar y sonrío al salir. En el que se navega en barco zigzagueando entre páginas y muchos sueños donde me siento cómoda y feliz.

Hasta la vista, 2015. Gracias por haber sido un año tan estupendo. Gracias porque, aunque han habido cosas amargas, me has dado más fuerza que la que antes tenía para superarlas. Me has hecho quererme más (y quererme mejor), has hecho que me guste ser quién soy. Has puesto en mi vida a personas que provocan en mí todo eso, que quiero que se queden. Siempre. Y has quitado lo que no valía... y lo que ya ni recuerdo. Has hecho que recupere esa mitad de lo que guardaba en el pecho y creía perdido.



Gracias 2015. Gracias por tanto.

2016... ya te espero con ganas.

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  1. gran reflexión!!!
    adiós 2015 y con fuerza a por el 2016!!!!
    besotes

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  2. Preciosa reflexión. Me quedo con esta frase "Que no tiene sentido recordar lo malo si delante tienes algo mucho mejor".
    Personalmente, si tengo que definir el 2015 con una palabra, sería: cambios. Mi vida ha cambiado en muchos aspectos y eso me está sirviendo para ver las cosas desde otra perspectiva y mejorar :)
    ¡Un besazo y feliz año!

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  3. Una entrada preciosa. Me alegro de que al final, tras un mal momento, haya vuelto lo bueno y que el balance del año sea tan positivo.
    Ojalá este que entra sea mejor, ¡feliz año!

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  4. Preciosa la entrada, la verdad, me ha gustado mucho leerte y ver que, al final, el 2015 ha sido un año bonito para ti :)

    Mi 2015 fue más bien triste y algo feo, pero aquí estoy, con todas las ganas puestas en el 2016, que al fin y al cabo es uno mismo quien tiene que dirigir su rumbo la mayor parte del tiempo :)

    Un besito.

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  5. ¡Hola! Me ha encantado la entrada, soy nueva en blogger, así que me encantaría que te pasases por mi blog literario para ver qué te parece y si te gusta, quédate porfa. http://tintasobrepapelmojado.blogspot.com.es/


    Un beso y muchísimas gracias.

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