Taller de Escritura BL [15 de julio] - En momentos encontrados

15 jul. 2013


Taller de Escritura Be Literature.
15 de Julio.
Inspiración: "Pero tú no naciste para la muerte, ¡oh pájaro inmortal!"





15 de julio
00.39h
Avda. Starline
El granjero cojo


La noche era cerrada como boca de lobo entre las calles Marlong y Dellaware. Me dirigía a paso lento hacia la avenida paralela pisando con fuerza los adoquines de piedra, empapados por la lluvia que había arreciado durante el día. Era necesario que me refugiara al amparo de la noche y quedara con mi clienta a estas horas intempestivas para no llamar la atención. La gente como yo... causa rechazo. Somos la esperanza de aquellos pobres desesperados para los que el amor le ha sido negado o arrebatado. Somos creadores de finales felices para historias tristes, balsas que hacen de salvavidas en medio de un mar embravecido. Somos, como me gusta llamarnos, ángeles guardianes.

Doblé la esquina al tiempo que me aseguraba que mi gabardina estaba bien abrochada y no dejaba nada al descubierto. Causar pánico entre gente que aún no sabe de nuestra existencia o no quiere saberlo, no es mi parte favorita de estas excursiones. Y aunque me encanta mi trabajo, evito llegar enfurecido al Cuartel cuando alguien me ha señalado con el dedo y me ha llamado "monstruo".

El granjero cojo, leo en el cartel del pub de mala muerte que se alza ante mí. Suspiro hondamente mientras empujo la puerta y un poderoso olor a alcohol y sudor me recibe. Al entrar puedo comprobar porqué mi clienta me había citado en este lugar: nadie podría llamar la atención aquí. Todo en la estancia estaba oscuro y apenas un par de velas situadas en sitios estratégicos, iluminaban la sala. Los clientes estaban demasiado borrachos como para reparar en nadie y el tabernero tenía más pinta de quedarse dormido en cualquier momento que en espiar conversaciones ajenas desde la barra como suelen hacer. Paseé mis ojos por el lugar hasta que la encontré, una chica rubia, menuda y de piel pálida que miraba su bebida como si fuera a darle la respuesta a esas preguntas de la vida que están sin contestar. Antes de acercarme a ella llamé la atención del tabernero para pedirle mi bebida. Al principio no sabía si asintió porque me había visto o porque estaba echando una cabezadita.

-Buenas noches-llamé su atención cuando llegué hasta ella.
Su rostro se alzó rápidamente y me escudriñó con la mirada.
-¿Zahiel?
-El mismo. Tú debes de ser Sarah.
La muchacha rubia asintió con fuerza y yo me senté en la banqueta que estaba frente a ella. El tabernero, tambaleándose, llegó hasta nosotros con mi cerveza y se fue dando tumbos de nuevo hacia la barra.
-Los...vosotros... ¿bebéis cerveza?
El comentario me hizo reír.
-Los ángeles también podemos beber cerveza, y hacer otras muchas cosas, si me permites que te lo diga.
Le lancé una mirada pícara y un leve rubor subió hasta sus mejillas.

Mis alas se removieron bajo la gabardina. Cada vez que alguien menciona mi naturaleza, se mueven como si estuvieran orgullosas de ello, como si tuvieran vida propia. Y sé que ahora están incómodas, porque las oculto bajo la ropa. 

-Por curiosidad, ¿cómo nos encontraste? La gente sabe de nuestra existencia y los servicios que ofrecemos, pero no lanzamos panfletos desde un dirigible para anunciarnos, precisamente.
La muchacha se movió incómoda en su asiento.
-Ummm, me lo comentó una amiga-dijo en un susurro-ya había probado... en fin, ya sabes.
-¿Y le fue bien?
-No la he vuelto a ver para preguntárselo.

Enseguida pensé que eso era normal. Una vez ofrecemos nuestro servicio al cliente y lo concluímos con éxito es como si esa persona dejara de existir... porque empieza a existir para otra.

-Bien y... -decidí ir al meollo enseguida-¿qué puedo hacer por ti?
Su rostro parecía una cereza madura recién caída del árbol en primavera, había abandonado su palidez por un rojo tan intenso y brillante que iluminaba la sala entera. Sé perfectamente lo que puedo hacer por ella, pero necesito que me lo explique al detalle. Esta siempre es la parte más incómoda del negocio.

-Como ya sabrás... hay un chico. 
-Lo típico, quieres que se enamore de ti.
-No-explicó y movió nerviosa su vaso entre sus dedos-quiero que vuelva a enamorarse de mí.

Se hizo el silencio. Nosotros, como ángeles del amor, más vulgarmente conocidos como "Cupido", siempre hemos hecho que alguien se enamore de otro alguien. La mayoría son adolescentes desesperadas porque el guaperas de turno que no sabe ni que existen, se enamore de ellas. Hacemos el negocio, nos dan el pago y actuamos. El éxito, como es de esperar, es del cien por cien. Nuestras flechas son certeras y nunca fallamos en nuestro cometido. Solo hubo un error en toda nuestra historia y el ángel que lo provocó ya no vive para contarlo.
Pero cuando en la pareja hubo amor y ese amor acaba, para nosotros el esfuerzo se incrementa. Porque no vas a provocar amor al disparar la flecha, sino a hacer que vuelva. Y cuando vuelve suele ser un amor desgastado y amargo que encima debes ayudar a endulzar de nuevo. Empecé a pensar que debía incrementar el coste de mis servicios.

-Hacerlo costará-le dije sin rodeos-por lo que el precio se incrementará bastante.
-No me importa cuanto tengo que pagar-bramó furiosa-solo quiero que lo hagas.

La miré con intensidad y por un momento admiré su determinación. Debe de estar muy enamorada para sellar este trato. Algunos dicen que somos peor que el diablo quién pide almas a cambio de los más ardientes deseos del ser humano, pero, ¿acaso no hay algo más difícil que el amor? Provoca el más íntimo placer, y a veces, el más profundo de los sufrimientos. Por eso pedimos tanto a cambio. Por eso tienen que darnos aquello por lo que muchos morirían.

-Está bien, ahora cuéntame acerca de ese chico y enséñame quién es.
Sarah tomó aire.
-Se llama David Finn, íbamos juntos a la universidad. Empezamos a salir en mi segundo año de carrera.-dio otro sorbo a su bebida y yo hice lo mismo.-Cuando nos conocimos, nos caímos muy bien. Nos hacíamos reír uno al otro, y eso, a veces, causaba incomodidad en nuestro grupo de amigos. Creábamos nuestra burbuja.
"Salimos durante un año entero. Creo que nunca he estado tan enamorada de alguien. Él siempre me buscaba, sentía que me quería. Me hacía notar con cada gesto y con cada palabra que me amaba. Pero luego, todo dejó de ser tan bonito.
-¿Y qué pasó?-inquirí, curioso.
-Empezó a frecuentar malas compañías. Descubrió que su padre maltrataba a su madre y lo echó de casa, con lo cual y para mantener a su madre tuvo que buscar empleo. Eso le llevó a juntarse con gente que no le convenía y empezó a cambiar. Ya nada fue divertido. Ya no había burbuja. Al principio, intenté aguantar sus desaires, y le amenacé una y mil veces con dejarlo todo si no cambiaba de actitud. Pero no me eligió a mí, me despreció, me dejó de querer y yo decidí dejar de hacerme daño. 


Dejé mi vaso sobre la mesa, y la observé.
-Si ese tío se volvió un capullo, ¿por qué quieres volver a enamorarle?
Sarah me miró sorprendida, no sé si por creer que los ángeles no decimos palabrotas o por no saber qué responder a mi pregunta. 
-Porque antes no lo era.
-Déjame decirte que no podemos vivir enamorados de un recuerdo.

Sus ojos azules se clavaron con intensidad en los míos. Por primera vez fue como si me estuviera viendo de verdad, y sentí una especie de descarga. Sé que ella piensa igual que yo, pero el amor que sentía por el chico que una vez David fue, sigue en su interior. Y no se puede hacer nada por sacarlo. Desde luego mi cometido no es ese.

-Vas a pagar un precio muy caro por esto. Si yo hago que vuelva a enamorarse de ti, no te garantizo que vuelva a ser el de siempre. Una cosa es enamorar y otra forzarlo. Puede que todo vuelva pero de una manera menos intensa. 
-No me importa, sé que puedo hacerle volver.
-... y mi deber es ayudarte a que eso pase. De modo que en el proceso, tras dispararle una de mis flechas, tendré que pasar contigo tres días para hacer que todo vuelva a fluir entre vosotros. Tras eso, deberás pagarme y no volverás a verme jamás.
-Trato hecho.

De nuevo mi corazón dio un vuelvo al fijarme en su determinación. Está totalmente decidida. Tras haberle explicado eso y haber apurado mi vaso, me levanté de la mesa dispuesto a sellar nuestro pequeño negocio.

-Mañana mismo podemos empezar, te esperaré en el Parque Forehead a las doce en punto, no llegues tarde.
Sarah me asintió, con lágrimas en los ojos. Empezaba a flaquear. 
Suspiré y salí hacia la puerta de la taberna antes de ver como sus lágrimas afloraban, pero me arrepentí un ínfimo segundo en el último momento.
Me di la vuelta.
-Y... Sarah. Os quisisteis a destiempo en momentos encontrados. Piensa si no es mejor usar la flecha en otra dirección.

Dicho aquello salí de la taberna donde me recibió el frío de la noche. Me arrebujé en mi gabardina y emprendí el camino de vuelta. Esa es nuestra maldición: ser seres que trabajan para los sentimientos pero que no pueden albergar sentimiento alguno. Que cobran un precio vergonzoso por hacer su trabajo y que ven cada día historias de amor que no ganan el pulso a las que acaban mal. Que obligan a otras personas a tener sentimientos que no han pedido. 

A veces me pregunto porqué nací para ser un ángel caído. Porque alguien, allá arriba, ha impedido que obtenga precisamente aquello por lo que trabajamos: la capacidad de amar.




{ 11 Nubes... léelas aquí abajo o... ¡deja la tuya! }

  1. Joo tía que bien escribes ¡me encanta! ^^. Hay frases que te hacen reflexionar como por ejemplo "no podemos vivir enamorados de un recuerdo".

    ResponderEliminar
  2. Me ha gustado, quizás me haya faltado un final más concluso. Supongo que deja con intriga de que le pasará.

    Saludos^^

    ResponderEliminar
  3. Oooh quiero saber más *.* Me ha parecido un relato muy original!

    ResponderEliminar
  4. me ha gustado un montón, sobre todo para que la usaras como base para un relato más largo *^*.

    besos<:}

    ResponderEliminar
  5. Ya te han dicho lo que pensaba decirte :P. Lo queda es para base de una novela larga, sobre todo por el mudno (leñe, ¿y si la persona se arrepiente y acaba siendo asesinada? Cosas así :P). Felicidades bellilla ^_^. Xa-LFDM

    ResponderEliminar
  6. ¡Muy bueno!, En verdad que me encantó. A pesar de que tu historia tiene para más, como relato corto también esta bien.
    Sigue así, espero leer más de ti ¡Saldos! :)

    ResponderEliminar
  7. Pensé que se trataba de vampiros, me he quedado un poco con cara de rotísima hasta que he seguido leyendo. Menos mal xD

    Me ha gustado muchola "chulería" de Cupido y el trabajo que hacen, pero sobre todo, que se sepa lo que son, lo que hacen y encima, le encarguen trabajos. Muy original.

    ¡Besos!

    ResponderEliminar
  8. Me ha gustado mucho esta visión de Cúpido, los negocios, y cómo no pueden interceder.

    Al leer me he quedado con ganas de más, da para un relato extenso, y quien sabe, quizá nuestro ángel no lance la flecha o la lance en otra dirección ;-)

    Un saludo!

    ResponderEliminar
  9. Me ha gustado un montón, pero tengo que decirte que cambias bastante de presente a pasado en la forma de narrar. El narrador dice algo como "vi su reflejo en noséqué" y la siguiente línea pone "Sé que tengo que hacer", así que queda confuso para alguien que se fije. De todos modos se te da genial esto ;)))

    ResponderEliminar
  10. Buen mundillo el que has creado, tiene mucho potencial ^^.

    ResponderEliminar
  11. Me ha encantadp, aunque da ganas de mucho más... Estaría genial si decidieras seguir con la historia *-*
    ¡un beso!

    ResponderEliminar

- Copyright © * De Profesión Soñadora: Mundotaku, 'Loliteces', Manga y Anime, curiosidades...y mis desvaríos. - Powered by Blogger - Designed by Johanes Djogan - Modified by Mery and Bella