Corazón desechable

22 feb. 2013

Hoy te has sentado a mi lado. De todos los asientos libres que hay en la sala, has ido a escoger el que se sitúa a mi izquierda y el que nadie elige porque está al lado de la ventana. Entra frío. Ojalá traigas una bufanda.

Te miro de reojo. Hoy te has puesto esa camiseta verde que tanto me gusta. El verde es mi color favorito. Es como si secretamente me estuvieras complaciendo, como si lo supieras desde siempre y te la pusieras solo para hacerme feliz. Pero ambos sabemos que no es así. Que al menos no lo haces por mí.

¿Y cuál es tu color favorito? Me muero por saberlo. En realidad me muero por saber muchas cosas de ti. Como si te gusta ir al cine o ir de concierto. Si prefieres pasear al amanecer o cuando está atardeciendo. Si eliges la ropa que te vas a poner al día siguiente o la escoges por la mañana con los ojos llenos de legañas. Si te gusta el té calentito o con cubitos de hielo. O simplemente si haces vaho sobre una ventana cuando hace lluvia, solo para dibujar sobre el cristal.

A mí me gusta el cine. Y pasear cuando está atardeciendo. Elijo por la noche la ropa que me pondré al día siguiente y el té me gusta calentito, y con limón. Toneladas de limón. Y soy de esas tontas románticas que dibujan corazoncitos sobre el vaho que han hecho en las ventanas. Casi todos, porque pienso en ti.

Pero estas cosas nunca las sabrás, porque aunque hemos hablado, no me conoces lo suficiente como para interesarte por ellas. Y tampoco parece que vaya a llegar ese día. ¿Por qué? Ya lo sabes... ella.

Hay otra persona que habita en tu corazón y a la que haces feliz porque precisamente te sabes todos esos detalles. A veces os oigo hablar por teléfono, bajito, antes de cada clase, cuando te sientas al otro lado del pasillo y yo simulo que estoy mirando algo en la mochila.

Sé que no debería hacer eso, pero supongo que me puede la curiosidad. ¿Cómo serás con ella? ¿Cómo sería si todo eso me lo dijeras a mí? Y eres dulce, muy dulce. Le susurras cosas, que, si no me equivoco, harán que sonría al otro lado del teléfono. Y luego suspirará porque le has dicho que la echas de menos. No sin antes reír por ese chiste malo que has soltado o sentirse protegida y amada cuando la llamas princesa.

Y por un momento siento como si la tierra me tragara, anhelando estar en el lugar de la chica que ocupa tu corazón. Porque es ella y no otra. Pero entonces cuelgas el teléfono y te quedas mirando cómo yo me he quedado mirándote a ti. Un ser torpe y con tan mala suerte como es mi persona, tira todas las cosas al suelo. Y la mochila sale rodando. Y su contenido se desparrama.

Como un caballero del siglo pasado te arrodillas para ayudarme. Mi lápiz, el cuaderno rosa con flores, un bolígrafo desgastado, otro que tiene el capuchón mordisqueado, un borrador...Doy gracias de que no vieras como casi me caigo por las escaleras a la hora de comer o cuando me cayó una horda de ramitas y plumas de pájaro al pasar por debajo de uno de los robles que hay a la salida. Supongo que es mi mala suerte. Supongo que piensas vaya chica más tonta.

Pero en vez de eso me sonríes. Lo haces con ternura, aunque no significa nada para ti. No lo haces del modo en que le sonreirías a ella. Y se cae tu cartera cuando recoges mi carpeta. Y su foto.

Es muy guapa. Parece una muñeca. Su piel es blanca como la nieve y su sonrisa debe reconfortarte cuando tienes un día duro y estás peleado con el mundo. Pero en sus ojos veo algo inconfundible y comprendo enseguida porqué te has enamorado de ella.

Es mi novia, dices.

La obviedad me pilla por sorpresa, y sonrío. Lamento mentirte, no quiero hacerlo, pero... es una sonrisa falsa. Una sonrisa que esconde todo el dolor que siento por dentro, sabiendo que nunca serás para mí. Sabiendo que yo para ti siempre seré una simple compañera de clase. ¿Cómo se olvida algo que no ha pasado nunca?

Es muy guapa. Fui sincera.

Asentiste, atisbé que ruborizado. Estás orgulloso de ella. No es para menos. Y yo intenté volver a sonreír, como diciendo con las comisuras de mis labios, ardiendo por el esfuerzo, que me alegraba por vosotros. Otra mentira. Perdóname por favor.

Se llama Cecilia, vi el amor reflejado en tus ojos cuando distraído, guardabas la fotografía sin tan siquiera mirarme a mí.

Hacéis buena pareja. Mentira a medias. Lo siento, de verdad lo siento mucho. La hacéis, pero no me alegro por ello. Y soy una egoísta, lo tengo igual de claro que debes verlo tú ahora. Pero, ¿quién entiende de eso cuando manda el corazón? Ojalá pudieras ponerte en mi situación para que puedas comprobar que no es tan grave, aunque suene tan raro que hasta yo me asuste mientras escribo estas palabras. 

Pero no quiero que estés en mi situación. Ni tú, ni nadie. Nadie quiere un corazón roto. Sería más fácil que nos hicieran con corazones desechables que puedas tirar cuando deja de funcionar bien o cuando te duele tanto que ya no puedes aguantarlo. Entonces vas a la tienda y pides uno de repuesto. Uno que no se queje, que no te haga llorar y que se enamore de alguien que no está enamorado de otra persona.

Entonces el mundo sería más fácil, porque la vida de los demás sería más fácil. Todos se sonreirían porque estarían felices y nadie la pagaría con nadie porque ha tenido un mal día, por culpa del desamor. Habría más pañuelos de papel en las tiendas, e incluso más chocolates y tarrinas de helado, que seguirían en sus estantes porque nadie los ha comprado para cebarse mientras ve una película que le haga llorar más aún. 

Y seguro que los parques se llenarían de parejitas y de gente que no las mirara con odio, solo porque sienten envidia. Y nadie estaría solo el día de los enamorados. Ni nadie se sentiría mal porque el asiento de al lado esté vacío cuando viaja en autobús. Todo sería más fácil con un corazón desechable, pero tenemos el que nos ha tocado. Caprichoso, malhumorado y que se equivoca cada dos por tres. Pero el tuyo no es así, ¿verdad?

Gracias, dices entonces. Y me obligo a volver a sonreír, deseando irme de una vez a mi sitio para no seguir mintiéndote. No me gusta hacerlo. No quiero.

El comienzo de las clases me da un respiro, porque así mi mente no lucha contra mi corazón como siempre pasa cuando están ociosos. Cuando están delante de ti. Uno dice que no puedo hacer nada si me he enamorado de ti -¿adivinas quién?- el otro dice que me olvide de una vez. Entonces el corazón contraataca, como en una de esas películas de ficción que me gustan tanto, y me da falsas esperanzas contigo. Sí, a veces juega sucio, pero es parte de este juego de querer a quién no te corresponde, y morir por ello. Y "el de arriba" se enfada y me llama de todo. Tonta, idiota, desquiciada... y tiene razón. Sé perfectamente que debería dejar de esperarte, porque no vas a llegar nunca.

Un amor imposible, y la profesora escribe en la pizarra. Parece que hasta el tema de clase conspira contra mí y exhalo un suspiro. Hablamos de la protagonista, enamorada de un príncipe que ya tiene princesa, e inmediatamente me veo reflejada. Y hablamos de cómo su sufrir y su desesperación la llevan al suicidio. Y te ríes de lado, se me erizan los pelos de la nuca.

La profesora cree que eres un chulo y a ti te encanta provocarla. Así que te pregunta qué te hace tanta gracia y contestas que el amor es complicado. Y que los seres humanos deberíamos tener corazones desechables.

Entonces te miro y sonrío, esta vez sincera. Y te giras, devolviéndome la sonrisa.

Una sonrisa que echaré de menos, cuando tire mi viejo corazón.




Inmediatamente después de escribir mi primer relatillo, le siguió este. Es largo y supongo que no tiene mucho sentido, pero al igual que el otro, surgió porque sí y me dediqué a escribirlo. Lo mismo el libro que estoy leyendo propicia que me salgan cosas como estas, pero ya me quedan unas 60 páginas, lo cual quiere decir que se acabará. Y menos mal, que tanta melancolía no es buena :D


{ 8 Nubes... léelas aquí abajo o... ¡deja la tuya! }

  1. Que no tiene sentido dice ¡Será mentirosa! xD

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  2. Es precioso!!
    ¿que libro estas leyendo?

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  3. Es muy triste a la vez que bonito. Bella escribes muy bien, lo digo en serio.
    ¿Qué libro es? ¿Qué libro es? Ahora me ha entrado la curiosidad *.*

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  4. Es precioso, me ha gustado incluso mas que el relato anterior
    escribes genial

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  5. Oh, me encanta! Es una pasada, ¡cómo escribes!
    Realmente es súper poético y bueno, un poco triste pero bellísimo!
    Sigue haciendo cosas así, me encantó realmente!
    L

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  6. ¿Has dicho que no tiene sentido? Pero... pero... ¿cómo puedes decir eso? D: Es un relato precioso... no, precioso no, magnífico, maravilloso y no lo digo por decir, ¿eh? Me ha encantado, me ha puesto los pelos de punta y por poco me echo a llorar por los sentimientos tristes y dolorosos que desprende, pero esos últimos últimos párrafos... Definitivamete, tienes que seguir escribiendo :)
    Por cierto, ahora sí que me has picado la curiosidad y quiero saber qué libro es ese que tanto te inspira xD
    Besitos ^-^

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  7. Bella, este relato... ¡es precioso! Es muy curioso, porque digamos que 'escribes igual que yo'. Me explico: yo suelo escribir relatos con frecuencia, y de tipo así, que surgen sin más, y realmente tratan los temas parecidos a estos dos relatos, y más el tipo de escritura es el mismo, y el 'mensaje' por así decirlo. Me encantaría leer más si escribes más, y, en mi opinión, deberías hacerlo.
    Besos cielo<3

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